El enemigo número 1 del acervo cultural

La historia de la humanidad es muy extensa y los testigos que conservamos de ella lo demuestran; a través de documentos, libros, fotografías, videos, audios y obras de arte; podemos recordar y mantenerla viva. Nuestra historia nos ha convertido en lo que somos hoy y ha forjado nuestra cultura, por ello, es muy importante conocerla, estudiarla y recordarla, pues tantos siglos de ella nos regalan un vasto cúmulo de experiencia, fundamental para construir el futuro y ser mejores, es por esto, que es vital hacer todo lo posible por preservar sus memorias.


Son muchas las instituciones que, por vocación persiguen la preservación de los acervos culturales e históricos, entre ellas museos, bibliotecas, videotecas y fonotecas; todas ellas, guardianes de los cúmulos de información histórica, expresiones artísticas y memorias en general; quienes, luchan cada día para conservar de la mejor manera posible nuestro legado y enfrentan diferentes retos y amenazas que ponen es riego ese patrimonio.


Para lograr mantener por más tiempo esas representaciones culturales e históricas, es necesario pelear contra fenómenos atmosféricos, algunos insectos y por supuesto diferentes microorganismos como hongos y bacterias.
Se desconoce la cantidad de variantes de moho que existen, sin embargo, sabemos que todas se reproducen por medio esporas, las cuales, viajan a través del aire hasta depositarse en alguna superficie, en donde pueden sobrevivir a diferentes condiciones ambientales, esperando el momento ideal para su desarrollo, sin considerar que muchos de los materiales con los que están fabricados los objetos, son de origen orgánico, como papel, cartón o madera, sustratos ideales para la proliferación de mohos.


Es muy fácil identificar a simple vista cuando un moho se desarrolla, sin embargo, cuando logramos notarlo, es porque ya ha ocasionado daños en la superficie que habita y por lo tanto limpiarlo no será suficiente para reparar los estropicios que en muchos casos serán irremediables.


Por otro lado, en la mayoría de instalaciones donde se almacenan materiales, existen lugares mal ventilados y oscuros, las cuales, son condiciones ideales para el rápido crecimiento de los hongos; estos espacios no tienen que ser necesariamente bodegas o grandes almacenes, puede ser un simple rincón donde no alcanzamos a limpiar o detrás de un cuadro colgado en la pared y en caso de haber alguna colonia de moho en estos lugares, rápidamente se esparcirá, ayudado por los sistemas de ventilación de recirculación de aire, los cuales, transportarán las esporas, esparciéndolas por todo el lugar, pero ¿Cómo luchar contra este enemigo implacable?.


Afortunadamente, gracias a las investigaciones y avance en la tecnología, hoy contamos con herramientas muy útiles en la sanitización y protección, como los generadores de plasma frío o NTP (Non termal Plasma) que eliminan continuamente el 99.9% de bacterias, moho y otros patógenos presentes en el ambiente y superficies, incluso en lugares donde no vemos, con lo que, nos aseguramos, que protegemos todo tipo de acervo cultural de la invasión de moho y/o bacterias, además de ser completamente seguro para las personas, plantas y animales.


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